ANTROPOLOGIA GNOSTICA SAMAEL AUN WEOR PDF

Recurdese que Paranishpana es el Summum Bonum, lo Absoluto, y por lo tanto, lo mismo que Paranirvana. Ms tarde, todo cuanto al parecer existe en este Universo, vendr a tener real existencia en el estado de Paranishpana Incuestionablemente, las facultades de cognicin humana, jams podran pasar ms all del Imperio Csmico del Logos Macho-Hembra, el Demiurgo Creador, el Ejrcito de la Voz, el Verbo. Jah Hovah, el Padre-Madre secreto de cada uno de nos, es el autntico Jehov Jod como letra hebrea es el membrum virile, el principio masculino. Todas las naciones tienen a su primer Dios o Dioses como andrginos; no poda ser de otro modo, puesto que consideraban a su lejanos progenitores primitivos, sus antecesores de doble sexo, como seres divinos y Dioses santos, lo mismo que hacen hoy los chinos. En efecto, la concepcin artificiosa de un Jehov antropomrfico exclusivista, independiente de su misma obra, sentado all arriba en un trono de tirana y despotismo, lanzando rayos y truenos contra este triste hormiguero humano, es el resultado de la ignorancia, mera idolatra intelectual. Esta concepcin errnea de la Verdad, desafortunadamente se ha apoderado tanto del filsofo occidental como del religioso afiliado a cualquier secta desprovista completamente de los elementos gnsticos.

Author:Gora Kagam
Country:Malta
Language:English (Spanish)
Genre:Finance
Published (Last):4 February 2006
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Recurdese que Paranishpana es el Summum Bonum, lo Absoluto, y por lo tanto, lo mismo que Paranirvana. Ms tarde, todo cuanto al parecer existe en este Universo, vendr a tener real existencia en el estado de Paranishpana Incuestionablemente, las facultades de cognicin humana, jams podran pasar ms all del Imperio Csmico del Logos Macho-Hembra, el Demiurgo Creador, el Ejrcito de la Voz, el Verbo.

Jah Hovah, el Padre-Madre secreto de cada uno de nos, es el autntico Jehov Jod como letra hebrea es el membrum virile, el principio masculino. Todas las naciones tienen a su primer Dios o Dioses como andrginos; no poda ser de otro modo, puesto que consideraban a su lejanos progenitores primitivos, sus antecesores de doble sexo, como seres divinos y Dioses santos, lo mismo que hacen hoy los chinos. En efecto, la concepcin artificiosa de un Jehov antropomrfico exclusivista, independiente de su misma obra, sentado all arriba en un trono de tirana y despotismo, lanzando rayos y truenos contra este triste hormiguero humano, es el resultado de la ignorancia, mera idolatra intelectual.

Esta concepcin errnea de la Verdad, desafortunadamente se ha apoderado tanto del filsofo occidental como del religioso afiliado a cualquier secta desprovista completamente de los elementos gnsticos. Samael A.

Lo que los gnsticos de todos los tiempos han rechazado, no es al Dios desconocido, Uno y siempre presente en la Naturaleza, o la Naturaleza, sino al Dios del dogma ortodoxo, a la espantosa Deidad vengativa de la Ley del Talin Ojo por ojo y diente por diente. El Espacio Abstracto Absoluto, el Dios Incognoscible, no es ni un vaco sin lmites, ni una plenitud condicionada, sino ambas cosas a la vez.

El gnstico esoterista acepta la revelacin como procedente de Seres Divinos, las Vidas Manifestadas; pero jams de la Vida Una no manifestable. Esta Causa Infinita y Eterna, hallase, por descontado, desprovista de toda clase de atributos, es Luz Negativa, Existencia Negativa, est fuera del alcance de todo pensamiento o especulacin. El mito gnstico de Valentn que en forma especfica, nos muestra a los Treinta Eones Pleromticos, surgiendo misteriosos de entre el Espacio Abstracto Absoluto, por emanaciones sucesivas y ordenadas en parejas perfectas, puede y debe servir como arquetpico modelo de un mito monista que en forma ms o menos manifiesta, se encuentran presente en todo sistema gnstico definido.

Finalmente, el Nous, Espritu o Pneuma, contiene en s mismo infinitas posibilidades susceptibles de desarrollo durante la manifestacin. Entre los lmites extraordinarios del Ser y del No Ser de la Filosofa, se ha producido la multiplicidad o cada. El mito gnstico de la cada de Sophia La Divina Sabidura , alegoriza solemnemente este terrible trastorno en el seno del Plerona. El deseo, la fornicacin, el querer resaltar como Ego psiquis subjetiva , origina el descalabro y el desorden, produce una obra adulterada, que incuestionablemente queda fuera del mbito Divinal, aunque en ella quede atrapada la Esencia, el Buddhata, el material psquico de la humana criatura.

El impulso hacia la Unidad de la vida libre en su movimiento, puede desviarse hacia el Yo y en la separacin fraguar todo un mundo de amarguras. La cada del hombre degenerado es el fundamento de la Teologa de todas las naciones antiguas. Segn Filolao, el pitagrico Siglo V antes de J. Platn testimoniaba, as, que tal era la doctrina de los rficos, y l mismo la profesaba. El deseo desmedido, el trastrocamiento del rgimen de la emanacin conduce al fracaso.

En la palabra Elojim, Elohim, encontramos una clave trascendental que nos invita a la reflexin. Ciertamente Elojim con "j" se traduce como Dios en las diversas versiones autorizadas y revisadas de la Biblia. Es un hecho incontrovertible no solamente desde el punto de vista esotrico, sino tambin lingstico, que el trmino Elojim es un nombre femenino con una terminacin plural masculina. La traduccin correcta "estricto sensu" del nombre Elohim o mejor dijramos Elojim, pues en hebreo la "h" suena como "j", es Diosas y Dioses.

El culto idoltrico del Jehov antropomrfico en vez de Elojim es ciertamente un poderoso impedimento para el logro de los estados conscientivos supranormales. Los antroplogos gnsticos en vez de rer escpticos -como los antroplogos profanosante las representaciones de Dioses y Diosas de los diversos panteones azteca, maya, olmeca, tolteca, druida, egipcio, ind, caldeo, fenicio, mesopotmico, persa, romano, tibetano, etc.

La desviacin del Demiurgo Creador, la anttesis, lo fatal, es la inclinacin hacia el egosmo, el origen real de tantas amarguras. La Esencia, la Conciencia, embotellada entre el Ego, se procesa dolorosamente en el tiempo, en virtud de su propio condicionamiento. Es evidente la debilidad e impotencia desconcertante del pobre mamfero intelectual equivocadamente llamado Hombre, como para levantarse del lodo de la tierra sin el auxilio de lo Divinal. Slo el Rayo Igneo, imperecedero, encerrado en el fondo de la sustancia oscura, informe y frgida, puede reducir al Yo psicolgico a polvareda csmica para liberar la Conciencia, la Esencia Sabidura.

Con palabras ardientes declaramos: nicamente el Hlito Divino, puede reincorporarnos en la Verdad, sin embargo, esto slo es posible a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios. La posesin especfica de la Gnosis va siempre acompaada de cierta actitud de extranjera o extraeza ante este mundo mayvico, ilusorio.

El gnstico autntico quiere un cambio definitivo, siente ntimamente los secretos impulsos del Ser, de aqu su angustia, rechazo y embarazo, ante los diversos elementos inhumanos que constituyen el Yo.

Quien anhela perderse en el Ser, carga la condena y el espanto ante los horrores del M Mismo. Contemplarse como un momento de la totalidad, es saberse infinito y rechazar con todas las fuerzas del Ser el egosmo asqueante de la separatividad. Dos estados psicolgicos se abren ante el gnstico definido: a El del Ser, transparente, cristalino, impersonal, real y verdadero. Yo Superior y Yo Inferior, son tan slo dos secciones de una misma cosa, aspectos distintos del M Mismo, variadas facetas de lo infernal psiquis subjetiva.

El denominado Yo Superior es ciertamente una triquiuela del M Mismo, un ardid intelectual del Ego que busca escapatorias para continuar existiendo; una forma muy sutil del autoengao. El Yo es una obra horripilante de muchos tomos; el resultado de innumerables ayeres, un nudo fatal que hay que desatar. La auto alabanza egoica, el culto al Yo, la sobreestimacin al M Mismo, es paranoia, idolatra de la peor especie. La Gnosis es revelacin o develacin, aspiracin refinada, sintetismo conceptual, mximos logros.

Sin la Gracia Divina sin el auxilio extraordinario del Hlito Sagrado, la autognosis, la autorrealizacin ntima del Ser, resultara algo ms que imposible. Auto-salvarse es lo indicado y esto exige plena identificacin del que salva y de lo que es salvado. Lo Divino que habita en el fondo del Alma, la autntica y legtima facultad cognoscente, aniquila al Ego y absorbe en su Parousia, a la Esencia y en total iluminacin la salva. Este es el tema del Salvator Salvandus. El gnstico que ha sido salvado de las aguas, ha cerrado el ciclo de las amarguras infinitas; ha franqueado el lmite que separa el mbito inefable del Pleroma, de las regiones inferiores del Universo, se ha escapado valientemente del imperio del Demiurgo porque ha reducido al Ego a polvareda csmica.

El paso a travs de los diversos mundos, la aniquilacin sucesiva de los elementos inhumanos, afirma esta reincorporacin en el Sagrado Sol Absoluto, y entonces convertidos en criaturas terriblemente Divinas, pasamos ms all del bien y del mal.

La Revolucin de la Conciencia se sintetiza en tres factores primordiales: 1. CATEDRA 1 Mucho se ha investigado sobre el origen del hombre y en realidad, de verdad, slo hiptesis es lo que han elaborado los antroplogos materialistas de esta edad decadente y tenebrosa. Si les preguntsemos nosotros a los seores de la antropologa materialista, cul fue la fecha y el modo exacto como surgi el primer hombre, no sabran ciertamente darnos una respuesta exacta.

Desde las pocas aquellas de Mr. Darwin hasta Haeckel y posteriormente desde Haeckel hasta nuestros das, han surgido innumerables hiptesis y teoras sobre el origen del hombre; empero hemos de aclarar en forma enftica que ninguna de tales suposiciones puede ser ciertamente demostrada.

El mismo Haeckel asegura con gran nfasis que ni la Geologa ni tampoco esa otra ciencia llamada Filogenia, tendrn jams exactitud dentro del terreno de la mismsima ciencia oficial. Si aseveracin de esa clase hace un Haeckel, qu podramos nosotros aadir a esta cuestin?

En realidad, esto del origen de la vida y del origen del hombre, no podra ser ciertamente conocido en tanto la humanidad no haya estudiado a fondo la antropologa gnstica.

Qu nos dicen los protistas materialistas? Qu afirman ellos con tanta arrogancia? Qu es lo que suponen sobre el origen de la vida y de la psiquis humana? Recordemos con entera claridad meridiana al famoso Monern Atmico de Haeckel entre el abismo acuoso. Complejo tomo que no podra en modo alguno surgir de un azar, como lo supone ese buen seor, ignorante en el fondo, Aunque alabado por muchsimos ingleses, hizo gran dao a la humanidad con sus famosas teoras.

Slo diramos, parodiando a Job: "Que su recuerdo se borre de la humanidad y que su nombre no figure en las calles! Creen ustedes acaso que el tomo del abismo acuoso, el Monern Atmico, podra surgir del azar? Si para construir una bomba atmica se necesita de la inteligencia de los cientficos, cunto mayor talento se requerira para la elaboracin de un tomo!

Si negramos los Principios Inteligentes a la Naturaleza, la mecnica dejara de existir. Porque no es posible la existencia de la mecnica sin mecnicos. Si alguien considerase posible la existencia de cualquier mquina sin autor, me gustara que la demostrara, que pusiese los elementos qumicos sobre el tapete del laboratorio para que surgiera una radio, un automvil, o simplemente una clula orgnica.

Creo que ya D. Alfonso Herrera, el autor de la Plasmogenia, logr fabricar la clula artificial; mas sta siempre fue una clula muerta que jams tuvo vida. Qu dicen los protistas? Que la Conciencia, el Ser, Alma o Espritu, simplemente los principios psquicos, no son ms que evoluciones moleculares del protoplasma a travs de los siglos.

Obviamente las almas moleculares de los fanticos protistas no resistiran jams un anlisis de fondo, La clula-alma, el Bathybius gelatinoso del famoso Haeckel, del cual surgiera toda especie orgnica, est buena como para un Molire y sus caricaturas. En el fondo de toda esta cuestin y tras de tanta teora mecanicista, evolucionista, lo que se tiene es el afn de combatir al clero.

Es precisamente la reaccin contra el bblico Adn y su famosa Eva sacada de una costilla el origen viviente de los Darwin de los Haeckel y dems secuaces. Pero deberan ser sinceros: manifestar su insatisfaccin contra todo concepto clerical.

No est bien que por reaccin simple se d origen a tantas hiptesis desprovistas de cualquier basamento serio. Qu nos dice Mr. Darwin sobre la cuestin esa del mono catirrino? Que posiblemente el hombre devino de all. Sin embargo no lo asienta en forma tan enftica como lo suponen los materialistas alemanes e ingleses. Darwin, en realidad, de verdad, dentro de su sistema puso ciertos fundamentos que vienen a desvirtuar y hasta aniquilar absolutamente la supuesta procedencia humana del mono, aunque ste sea el catarrino o catirrino.

En primer lugar como ya lo demostrara Huxley, el esqueleto del hombre es completamente distinto en su construccin al esqueleto del mono. No dudo que hay ciertas semejanzas entre el antropoide y el pobre animal intelectual, equivocadamente llamado hombre, mas no exactitud definitiva o definitoria en esta cuestin.

El esqueleto del antropoide es trepacista, est hecho para trepar, as lo indica la elasticidad y construccin de su sistema seo. En cambio, el esqueleto humano est hecho para caminar.

Son dos construcciones seas diferentes. Por otra parte, la elasticidad y tambin el eje, dijramos, craneal del antropoide y tambin del ser humano son completamente diferentes, y esto nos deja pensando muy seriamente.

Por otra parte, mis estimables hermanos, bien se ha dicho con entera claridad meridiana por los mismsimos antroplogos materialistas, que un ser organizado en modo alguno podra venir de otro que marchase a la inversa, ordenado antitticamente. En esto habra de poner cierto ejemplo veremos al hombre y al antropoide. El hombre, aunque en estos tiempos est degenerado, es un ser organizado. Estudiemos la vida y costumbres del antropoide y vemos que est ordenado en una forma diferente, contraria, antittica.

No podra un ser organizado, pues, devenir de otro ordenado en forma opuesta. Y esto lo afirman siempre muy severamente las mismsimas escuelas materialistas. Cul sera la edad del antropoide? En qu poca apareceran sobre la faz de la Tierra los primeros simios? Incuestionablemente en el Mioceno. Quin podra negarlo? Tuvo que haber aparecido obviamente en la tercera parte del Mioceno, hace unos 15 a 25 millones de aos.

Por qu hubieron de aparecer sobre la faz de la Tierra los antropoides?

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Introducción a la Gnosis

Creo que ya D. Incuestionablemente en el Mioceno. Una especie cualquiera entre las selvas profundas de la naturaleza tiene que luchar por tragar y no ser tragado. Obviamente resulta espantosa tal brega. Mas eso no implica cambio de figura, eso no significa nacimiento de nuevas especies. Eso no les consta, nunca lo han percibido directamente.

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Gnostic Anthropology, a book by Samael Aun Weor

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