EL JAUL MAX JIMENEZ PDF

En se encuentra en Europa; ha abandonado sus intereses comerciales y trata de encaminarse por el mundo de la pintura, en ese entonces representado por estudios de dibujo. Sin figuras que tienen, a la vez que una inmovilidad vegetal, una movilidad interior que se puede apreciar por medio de las expresiones del rostro, por el cansancio terrible de los miembros superiores y sobre todo, en el clima que rodea y asfixia al cuadro. A nadie parecen molestarle, ahora, esas figuras desproporcionadas, cansadas, aparentemente vegetativas, desoladas, vivas pesadamente, agonizantes y enfermas. Estudios febriles de dibujo, pintura y literatura, de manera autodidacta.

Author:Yozragore Vudoshura
Country:Saudi Arabia
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):8 April 2018
Pages:65
PDF File Size:20.54 Mb
ePub File Size:2.6 Mb
ISBN:762-9-65884-983-9
Downloads:95493
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Yozshull



I Impre50 CD los 1aI1era d. ID de Cbllc. En Madrid me pidieron un esa ito. Los demandarues me La convirtierondeciari eilos - al estilo espahol. No basante aquellos senores de mente esirecha mi adaracion. Para mi, La sintaxis es La inflexion del pensamiento. La perdida de esta libertad da La monolon1.

Es inieresarue como unos puntas y maneras de escribir han matado Lantos espiritus. Llamar las casas par su nombre y vetter can cierta exaciitud el lenguaje del pueblo, serdn. Una constante llovizna bafia los altos picas de los Andes, que aun resisten a! Cuerpos y cuerpos que han muerto, que se desploman en el valle Q que se tributan inevitablernente a las aguas.

EI poder del paisaje es terrible. La carreta, cargada de trozas para el pueblo, venia dando tumbos, saltando de rnanea en manea y dando golpes de rnazo sabre el yuga. EI barre se hacla cada vez mas profundo, mas resbaIoso, mas movedizo. Las ruedas fueron hundiendose hasta llegar al eje. Resbalaban las pezufias dejando signos de dolor en el suelo, en el lode perpetuo y de garras, -Suey pendejo Pas6 de mana a mano, de chuzo a chuzo, por false.

Chunguero, su actual duefio, 10 habra 1- adquirido a sabiendas. Ya el les habia quitado muchas mafias a los bueyes. Con elno se jugaba. Ya el sabia como jadean los bueyes. Yael sabla que el gacho se le echaria en 1a cuesta, Chunguero sae6 media botella de guaro.. Del que se destila a escondidas, en los bajillos, junto a las cascadaa, que se lleva Illcs olores del fermento y que despista a los guardas que cumplen con su deber: llevarse unas latas suciasel cuerpo del de Iito- y meter preso al destilador de 1a montana.

Chunguero bebio algunos tragos de aquel Hquido azuloso, con olor a cobre oxidado, que cocina las gargantas, y sop16 can fuerza su satlsfaccion. El vaho cobro iel principal de sus valores. Chunguero condensaba alcohol en sus sopIidos. La neblina se hizo mas densa y toda se unia a Ia esponja humeda del paisa] e. Entre el hombre y el buey gacho se trab6 el mas Intima de los contactos. Y Chunguero le clave el chuzo en el pescuezo. Y brot6 una gota de sangre, raja caliente, de una tradicional cobardia.

Pero asiera el, un buey pendejo, ASl habra nacldo: fiojo, Roja. Ya el sabia la tormenta que le esperaba. Sentia la enorme bestia que habia en su arno, pew el origen es inexorable y ei era ast. Los riachuelos , sucios por 1a constante llovizna, iban de huida.

Monotonla 14 de soledad en las profundidades, de cascabeleo de serpientes, mudas como ellas cuando logra salir el sol. Ya el buey gacho parecla pedirle perd6n a 1 Creador sabre las rodillas delanteras, 1a boca llena de espuma y las narices aventando la vida. Chunguero, de un empujon, hizo temblar todo el apero. El guaro y la terrible contraccion de los musculos no basta ron para levantar una carreta atascada. La neblina se satura del terror de un buey debil y de 1a mane pavorosa que ernpufia un chuzo, -Buey pendejo Y se lanzo a chuzazos contra el buey.

Un gran jadeo. El sudor reintegrandose al cielo, Una soledad profunda. Elcanto de pajaros que predicen la rnuerte y un dormitar de la bestia que repetia: buey pendejo, buey pendejoo En aquel pueblo es imposible el amanecer sin las campanadas de 13 iglesla. Nacimiento, vida y muerte tienen en aquel pueblo easi el mismo valor J La vecindad de Ia tierra haee mas faeil Ia rnuerte.

Se trata de un hombre blanco que no se ha integrado, Los indios, los verdaderos duefios, los que. La selva los acogio blandarnente. Huyeron de unos invasores mil veces mas barbaros que. No es una vileza adquirida: es una segunda naturaleza, es urrempleo perverse de sus fuerzas. AUf el robo es un deporte. AIH la aurora no parece tener el sentido de renovaci6n.

La lluvia detiene pot un rata su perpetua caida y, a la sucesion de las carnpanadas, acuden unas viejas de pasito rapido, de pasito que sube pendientes, siempre dispuesto a saltar los barriales del camino. EI pasito de esas vlejases de cabeza cubierta, de cabeza inclinada, de toa20 Ua negra, de parpados can vision lateral, que en el arnanecer les dan el aspecto de fantasmas stareados. Van a buscar el perd6n para empezar can alma clara el nuevo enredo deJ dia. Can el rocio sabre los tarros, de alba en nacimiento complete, - La leche es enterarnente rnontafiera, de vacas -que se buscan el alimento entre los precipicios, aumentada can las aguas nacidas del llanto de los paredones.

Estas gentes de vida en cuatro tarros, bajan leche a la ciudad y suben guaro. Frecuenternente el caballo, de 21 A X JIMENEZ un solo camino, Ilega al hagar sin el jinete, y la familia andrajosa Uega al terrible eonocimiento de que el tata esta tirado en algun zanj6n del camino, borracho y Uamando a pleito a los transeuntes imaginaries.

En otras ocasiones, antmados por las prirneras copas, espolean el rucio, sacandole la poca sangre por los ijares, con la idea de convertir el rocin en un caballo de exhibicifm. Las consecuenclas de un caballo que no responde a1 mal trato nl a los tirones de la brida, las paga la pobre rnujer, compafiera de fidelidad y resistencia aterradoras, que recfbe todos los palos que le faltaron al caballo y que, generalmente, como las vacas, siempre estan para dar a luz una nueva cria.

Y Ia psnza, a] marido lechero, es 10 que mas le llama la atencion. Am caen las patadas. En algunos casos la mujer huye, tratando de salvar el fruto de su vientre, pero los ruegos del marido la vuelven como perra a1 hagar. Y se renuevan las patadas, sabre Los liquidos de un vientre que sostiene una futura deformidad.

Entre los vendedores de leche de escrupulos aun menores, existe un sistema de aumentar el caudal. Antes de la madrugada buscan la. A veces les acercan e1 cuero del joven cadaver, montado 50bre una burra, y la vaca afloja la ubre y tiempla los pezones. De tales vacas se 23 JIMENEZ surten los ladrones lacteos, hasta que el propietario, casl tan miserable como el Iadron , los aguaita neche tras noche hasta dlspararles un cartucho cargada con sal.

En el pueblo sefialan, co. Las vacas menos peUgrosas son las del patroncito a quien 18 lluvia, casi perpetua, le irnpide 1a vigilancia neeturna personal y en tales casas, los lecheros generalmente pactan con los servi dores.

La tranquilidad del pueblo es la mas compl eta de las farsas. E1 temple y las casitas bajo la lluvia,. A Till despierta e1 alba en San Luis de los J aules, que se roza con las nubes, de templo construido par tantos sacrificios de los fieles que le han dado una gran casa a Dios, al Dios que perdona, pero que viven en unos ranchos miserables, como guaridas de lobeznos empalados.

Tal vez el sol alumbra todos los dlas un nuevo fracaso, al caminar hacia Ia muerte. Jesus ascendi6 a los cielos llevandose el cuerpo, imitando al sol y a la luna. EI sol hace creeer las plantas. La neche las duerme. Las plantas solamente crecen durante la luz. Ya la lluvia habia entonado su canto furibundo. La gente de ese pueblQ Esta es la tragedia de ese pueblo de San Luis de los J aules.

Que son muy hlancos, Gentes muy blancas encaramadas en el pico de una montafia, que desterraron a unos hombres que probablernente eran como las pocas aves que aun quedan: hombres pequefios, huesudos, de carnes de bejuco, de caras sornbrias: hombres que cretan en dioses, no par el perd6n del pecado, sino por la.

Una raza blanca desintegrada del paisaje. Chunguero descarg6 unas varas de ese arbol solitario, tragico, tan parecido a los habitantes de San Luis de los 31 J aules, Arbol de una sola vara central, que se reproduce desprendiendo sus sernillas por los nos y que se usa en los andamios por estar habituado a resistir las mas terribles internperies y los vendavales de las cimas.

EI jaul crece ra,pidamente. Por eso su madera es barata. Parece ser malo crecer rapidamente. En los turnos se juega a los sietes ; a un tal Panchito rnecanico cue escoge su. Se venden pollos que en toda su vida fueron flacos y tamales de profundidades engafiosas. Tambien se rifan to ros, vacas que por algun defecto se regalan al temple y uno que atro cerda de temp eram en to Iru6. OO, deficiles de engordar y que- convierten todo paseo en viaje hacia la rnuerte. Y dentro de toda esta beatifica fiesta, un poco de guaro, que es mucho guaro.

EI Chunguero, despues de deseargar su futuro de fiesta, se fue a su rancho, en donde no infundia miedo : jaguar entre sus cachorros. El Chunguero se tendi6 a dormir, como sus varas, can el mismo sentido del arbol que se tala, soplando par los Iabios, con ritmo de paso de buey, la tragedia de la montana.

Desde el rancho se escuchaba la monotonia del aserradero primitivo. Ellos La Ilamaban la rnaquina: el agua, desviada del rio per una presa, que se pierde cada vez al crecer las aguas, cae sobre una rueda inmensa.

El peso del agua la mueve y una cuchilla vertical raja los corazones de los arboles, can tal independencia que da tablas de desastrosa irregularidad. La calda de la Sierra, como un hipn6tico, profundizaba el suefio del Chunguero, Tambien la sierra terminaba por dorrnirse.

Un Viernes Santo infantil. La Iluvia habie suspendido su cos tumbre.

BPW17N DATASHEET PDF

Max Jiménez (1900-1947) Xilografías para "El Jaúl" (1937)

.

CATALOGO MAXXIS PDF

Max Jiménez

.

HORTENSE SPILLERS MAMA BABY PDF

El Jaul Max Jimenez

.

BRAESS FINITE ELEMENTS PDF

.

Related Articles